Desde OAJNU, entendemos que la educación es el medio más importante a través del cual promover cambios profundos, creemos que es el medio más idóneo para hacer de esta una sociedad más justa.

A lo largo de estos diecisiete años de trabajo, y a través de un fuerte vínculo con instituciones del ámbito educativo formal, hemos podido vislumbrar cómo mediante el trabajo conjunto, las herramientas y los contenidos aportados por OAJNU, se ha obtenido como resultado un fuerte impacto de nuestros proyectos en destinatarios con distintas realidades en forma altamente positiva.

En nuestra Organización, compartiendo los valores expresados en la Carta de Naciones Unidas, consideramos al respeto por los Derechos Humanos un principio ineludible sobre el cual debemos trabajar en un marco de tolerancia, igualdad y diálogo.

En este aspecto y resaltando el artículo primero de la D.U.D.H. que establece “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos” creemos fundamental realizar nuestro aporte en pos de la integración de las minorías étnicas como actores fundamentales de nuestra comunidad.

Esta Integración hace referencia a una adaptación mutua entre dos o más segmentos socioculturales diferentes, pero iguales en derechos y obligaciones, y no a un ajuste unilateral de las minorías o de los inmigrantes. Son necesarios cambios en la sociedad mayoritaria receptora y cambios en los grupos minoritarios.

Muchas veces los sectores de bajos recursos son quienes ven su identidad vulnerada al no contar con un espacio que priorice y fomente sus aptitudes personales.

Nosotros creemos que lo más importante es que exista la posibilidad de que  las personas se integren, y no es que todas las personas se integren en todos los ámbitos. En este sentido, ciudadanía supone la posibilidad o el acceso a los derechos que rigen la convivencia y la distribución de la riqueza en determinado territorio.

Es prioridad para nosotros lograr la sensibilización intercultural, a través de un proceso de influencia comunicativa a distintos niveles (individual, grupal y social), cuyo objetivo principal es promover o ajustar actitudes o percepciones, que faciliten una reflexión generadora de cambios comportamentales, los cuales se conviertan en actitudes favorables a la diversidad cultural y, por ende, a las personas y colectivos que la conforman.

La historia es importante para los pueblos, en tanto permite construir procesos identitarios que favorecen a la pregunta de ¿quiénes somos? Pensar nuestra historia nos permite construir y fortalecer nuestras identidades, a la vez que posibilita reconocer otras identidades, otros sujetos portadores de cultura.

En ese sentido nuestro proyecto promueve el reconocimiento y el encuentro con esas otredades negadas que están presentes y son parte de nuestra sociedad.

Pensamos que una aproximación a los saberes y prácticas desarrollados por las diversas comunidades que conforman nuestra sociedad, demanda reconocer y recuperar sus cosmovisiones y específicamente su concepción de la naturaleza, ya que la misma no es solo un recurso económico, sino también un patrimonio cultural.

Por lo tanto, el entendimiento o comprensión de los saberes de estos grupos sociales y sus prácticas, implican una comunión intrínseca con los saberes ambientales. Este saber cotidiano, que se centra en el saber enseñarse posibilitado por esa pedagogía comunitaria, no consiste en una mera incorporación de conocimientos y técnicas aislada de aquellos que circulan en el mundo de vida en el que se inserta la comunidad, por el contrario involucra a la persona y su medio, a la naturaleza, a la vida vegetal y animal y en esa convivencia se practica el respeto, que enseña diversas estrategias de apropiación del territorio que según la manera propia de comprender e interpretar se adecuan en saber ser y hacer con sentido común.

Para alcanzar un futuro sustentable que enfrente la crisis ambiental (la cual encierra la crisis de un modelo económico), la educación tiene que hacer un cambio, a través de la incorporación de una visión holística del mundo, basada en la complejidad y diversidad. La ética de la sustentabilidad requiere repensar la globalidad desde un conocimiento y saber local, basado en la interculturalidad, lo cual implica la presencia de una interacción entre diversas culturas con la posibilidad de generar expresiones culturales compartidas, por medio del diálogo y el intercambio mutuo. Implica una correspondencia y una mutua interacción entre diferentes identidades culturales, es decir, un intercambio son sentido.

Teniendo presente a la familia como grupo fundamental de la sociedad y concientes de que los niños son el futuro, es nuestro deber hoy, reconocer que para el desarrollo de su personalidad debemos en forma activa fomentar su identidad valorando cada uno de los aspectos de su persona que les permita transitar una infancia armoniosa. Es por esto que desde OAJNU vemos la necesidad de concientizarnos y de concientizar a la sociedad sobre la diversidad de culturas que existen y de la posibilidad de convivir en un marco de respeto y de integración.

El fin último del proyecto “Abraza Diversidad” es contribuir en la construcción de una sociedad intercultural donde todos nos respetemos y valoremos, más allá de nuestra pertenencia étnica o social. Un elemento clave para este fin es fomentar la integración de las minorías étnicas en nuestra sociedad. Es decir, este proyecto propone construir entre todos una mirada que promueva una sociedad respetuosa de la diversidad cultural, por medio de la integración, la participación, el pluralismo, donde estemos contenidos todos.